domingo, 22 de abril de 2018

La sátira y el epigrama

La sátira y el epigrama
  Lo primero que en Roma recibió el nombre de “satura” fueron unas representaciones rudimentarias que contenían diálogo, música y danza. Más adelante el término serviría para indicar una obra que trataba de temas diversos con mezcla de distintos metros (miscelánea). Por último, adquiriría el sentido que sigue teniendo hoy de ataque más o menos punzante a personas, costumbres e instituciones. 

El epigrama
 Tuvo su origen en Grecia. Originariamente fue una breve inscripción (epigrama = inscripción) que, grabada sobre la piedra del sepulcro, proclamaba los recuerdos o hazañas de una persona. En una segunda etapa, se usó, tanto en Grecia como en Roma, para designar una composición poética corta, de tema amoroso y escrita en dísticos elegíacos, coincidiendo con lo que sería la elegía. Ya en su última fase, el epigrama sustituye su contenido amoroso por la crítica social, con lo que viene a converger con la sátira.
 Las características del epigrama satírico son, además de su concisión, su tono, casi siempre festivo, y su agudeza, acentuada al final, a modo de aguijón; lo cual lo hace especialmente apto para el ataque personal y la denuncia social. 

  Marco Valerio Marcial nació en Bilbilis, la actual Calatayud, hacia el año 40 d.C. Con algo más de veinte años marchó a Roma, encandilado por la vida social y literaria de la gran urbe. Allí pasó más de treinta años sin conseguir hacer fortuna, viviendo, como cliente, de las adulaciones y pequeños servicios a sus poderosos patronos, incluido el emperador Domiciano. Tras la muerte de éste, vuelve a su patria y a su pueblo, donde pronto echa de menos aquella vida en Roma de la que tanto había renegado. Murió en Bilbilis en el año 102 de nuestra era.

Escribió doce libros de epigramas, en los cuales se contiene, minuciosamente captada, toda la vida de Roma del último cuarto del siglo I d.C.: los espectáculos, las distintas clases sociales y sus modos de vida, la topografía de Roma, las costumbres y los vicios…; pinta personajes como los abogados venales, médicos asesinos, ávidas cortesanas, avaros, mentirosos, poetastros… Algunos epigramas son:

   -  No te sorprenda en nada que rechace
     tu invitación
     para una cena de trescientos, Néstor:
     No me gusta cenar a solas.

 -   Nerón quiso que Roma fuera honrada:
     así pudo robar él solo.

-    Te compadeces del cartaginés
     y tratas a patadas a los tuyos.

-     Eres muy pobre y serás más pobre.
     Ahora sólo los ricos se enriquecen.

 -    Dices que es tuyo el pelo que te pones:
     ¿no temes el arresto por perjurio?

-     Son míos los versos.
     Cuando los declamas
     se vuelven tuyos porque los destrozas.

-     Vélox, criticas
     mis epigramas. Te parecen largos.
     Los tuyos son brevísimos:
     no escribes nada.